XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario
8 de noviembre

sábado 29 de noviembre de 2008

Encendido de la Primera Semana de Adviento

Sacerdote: Por los siglos antes de Cristo, la humanidad esperó por el Redentor prometido. Los Profetas mantenían esta promesa y esperanza.

Todos: Un Salvador vendrá. Un Salvador esperamos.

Sacerdote: Al llegar la plenitud de los tiempos Jesús nace de la Virgen María. Pero El continúa naciendo una y otra vez si le abrimos nuestros corazones. Sin embargo todavía hay oscuridad alrededor de nosotros y dentro de nosotros.

Todos: Ven Señor Jesús, trae tu luz.

Sacerdote: Cada año la Iglesia nos invita a celebrar aquellos largos siglos de espera en oscuridad. Para ello la Iglesia nos presenta cuatro semanas de preparación para iluminar nuestra oscuridad y prepararnos para la venida de Jesús ahora, al igual que al final de los tiempos.

Todos: Ven Señor Jesús, trae tu luz.

Sacerdote: Las cuatro velas de la Corona de Adviento nos recuerdan aquellos siglos que nuestros padres esperaron, creyendo que Cristo vendría, cumpliendo la promesa de Dios de enviar al Salvador.
Queremos compartir esta espera. Creemos que desde al momento en que Jesús vino, el mundo ha mejorado y nosotros debemos mejorar espiritualmente. La venida de Cristo llena nuestra alma con esperanza,
Cinco siglos antes de la venida de Cristo, el profeta Malaquías escribió: “El Rey de la gloria que ustedes buscan, está por llegar’.

Todos: Señor, tú naciste una vez en Belén; tú quieres nacer otra vez en Puerto Rico y en el mundo entero, en la almas de tus hermanos. Hágase en nosotros como hiciste en María y como hiciste y haces en las almas llenas de fe. ¡Que nuestra celebración de Adviento y de las Navidades, haga brillar tu luz, en la oscuridad de este nuestro mundo con mayor claridad y esplendor!

(Encendido de la Primera vela)

Coro://Ven salvador, ven sin tardar,
Tu pueblo santo, esperando está//

Gotitas del Saber… sobre el Adviento.



Luego del último domingo del Tiempo Ordinario o domingo de Cristo Rey, iniciamos el nuevo año litúrgico que se divide en ciclos, a, b y c. Este año iniciamos el Ciclo B. El año litúrgico inicia con el tiempo de Adviento.

El tiempo de Adviento es el tiempo que precede al tiempo de la Navidad. Se distingue por el color violeta que nos invita al perdón y a la preparación. Este tiempo se divide en 4 semanas en las cuales nos preparamos para celebrar el nacimiento del niño Jesús.

Estas 4 semanas las notamos en la Corona de Adviento. La Corona de Adviento tiene 4 velas, 3 violetas y una rosa, que se van prendiendo a través de las semanas.
Durante este tiempo esperamos en Santa Alegría al Salvador en dos sentidos, recordando su nacimiento y preparándonos para su segunda venida.

I Domingo de Adviento CICLO B

30 de noviembre de 2008

Primera Lectura
Lectura del libro del Profeta Isaías (63, 16-17.19; 64.2-7)


Tú, Señor, eres nuestro padre y nuestro redentor ése es tu nombre desde siempre ¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete, por amor a tus siervos, a las tribus que son tu heredad. Ojalá rasgaras los cielos y bajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia.

Descendiste y los montes se estremecieron con tu presencia. Jamás se oyó decir, ni nadie vio jamás que otros Dios, fuera de ti, hicieras tales cosas a favor de los que esperan en Él. Tú sales al encuentro del que practica alegremente la justicia y no pierde de vista tus mandamientos.

Estabas airado porque pecábamos y te éramos siempre rebeldes. Todos éramos impuros y nuestra justicia era como trapo asqueroso; todos estábamos marchitos, como las hojas, y nuestras culpas nos arrebataban, como el viento.

Nadie invocaba tu nombre, nadie se levantaba para refugiarse en ti, porque nos ocultabas tu rostro y nos dejabas a merced de nuestras culpas.
Sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú el alfarero; todos somos hechura de tus manos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (del Salmo 79
)

R/ Señor, muéstranos tu favor y sálvanos.

Escúchanos, pastor de Israel; tú, que estás rodeado de querubines, manifiéstate, despierta tu poder y ven a salvarnos. /R

Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tu viña y visítala; protege la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. /R

Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. /R

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (1, 3-9)


Hermanos: Les deseamos la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por Él los ha enriquecido con la abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.

Palabra de Dios.

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según Marcos (13, 33-37)


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos “Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento. Así como un hombre que se va de viaje, deja su casa y encomienda a cada quien lo que debe hacer y encarga al portero que esté velando, así también velen ustedes, pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa: si al anochecer, a la medianoche, el cando del gallo o a la madrugada. No vaya a suceder que llegue de repente y los halle durmiendo. Lo que les digo a ustedes, lo digo para todos: permanezcan alerta”.

Palabra del Señor.

viernes 21 de noviembre de 2008

XXXVI Domingo del Tiempo Ordinario Último Domingo del Tiempo Ordinario Solemnidad de Cristo Rey del Universo

23 de noviembre de 2008

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel (34, 11-12. 15-17.)

Esto dice el Señor Dios: ‘Yo mismo iré a buscar a mis ovejas y velaré por ellas. Así como un pastor vela por su rebaño cuando las ovejas se encuentran dispersas, así velaré yo por mis ovejas e iré por ellas a todos los lugares por donde se dispersaron un día de niebla y oscuridad.

Yo mismo apacentaré a mis ovejas, yo mismo las haré reposar, dice el Señor Dios. Buscaré a la oveja perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré. Yo las apacentaré con justicia.

En cuanto a ti, rebaño mío, he aquí que yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y machos cabríos’.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (del Salmo 22)

R/ El Señor es mi pastor, nada me faltará.


Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (15,20-26. 28)

Hermanos: Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Porque si por un hombre vino la muerte, también por un hombre vendrá la resurrección de los muertos.

En efecto, así como en Adán todos mueren, así en Cristo todos volverán a la vida; pero cada uno en su orden: primero Cristo, como primicia; después, a la hora de su advenimiento, los que son de Cristo.

Enseguida será la consumación, cuando, después de haber aniquilado todo los poderes del mal, Cristo entregue el Reino a su Padre. Porque Él tiene que reinar hasta que el Padre ponga bajo sus pies a todos los enemigos. El último de los enemigos en ser aniquilado será la muerte. Al final, cuando todo se le haya sometido, Cristo se someterá al Padre, y así Dios será todo en todas las cosas.

Palabra de Dios.

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según Mateo (25, 31-46)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregados ante Él todas las naciones, y Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cobritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque tuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y Él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.


Palabra del Señor.

sábado 15 de noviembre de 2008

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

16 de noviembre de 2008

Primera Lectura
Lectura del libro de los Proverbios (31, 10-13. 19-20. 30-31)


Dichoso el hombre que encuentra una mujer hacendosa: muy superior a las perlas en su valor.

Su marido confía en ella y, con su ayuda, él se enriquecerá; todos los días de su vida le procurará bienes y no males.

Adquiere lana y lino y los trabaja con sus hábiles manos.

Sabe manejar la rueca y con sus dedos mueve el huso; abre sus manos al pobre y las tiende al desvalido.

Son engañosos los encantos y vana la hermosura; merece alabanza la mujer que teme al Señor.

Es digna de gozar del fruto de sus trabajos y de ser alabada por todos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (del Salmo 127)


R/ Dichoso el que teme al Señor.

Dichosos el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. /R

Su mujer como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de su mesa. /R

Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: “Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida”. /R

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses (5,1-6)

Hermanos: Por los que se refiere al tiempo y a las circunstancias de la venida del Señor, no necesitan que les escribamos nada, puesto que ustedes saben perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando la gente esté diciendo: “¡Qué paz y qué seguridad tenemos!”, de repente vendrá sobre ellos la catástrofe, como de repente le vienen a la mujer encinta los dolores del parto, y no podrán escapar.

Pero a ustedes, hermanos, ese día no los tomará por sorpresa, como un ladrón, porque ustedes no viven en tinieblas, sino que son hijos de la luz y del día, no de la noche y las tinieblas.

Por tanto, no vivamos dormidos, como los malos; antes, bien, mantengámonos despiertos y vivamos sobriamente.

Palabra de Dios.

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según Mateo (25, 14-15. 19-21)


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos se parece también a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otros, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue.

Después de mucho tiempo regresó aquel hombre y llamó a cuentas a sus servidores. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su Señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu Señor’ ”.

Palabra del Señor.

sábado 8 de noviembre de 2008

XXXII Domingo del Tiempo Ordinario - Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

9 de noviembre de 2008

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Ezequiel
(47, 1-2. 8-9. 12)

En aquellos tiempos, un hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba por el lado derecho del templo, la sur del altar.

Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el pórtico que miraba hacia el oriente, y el agua corría por el lado derecho.

Aquel hombre me dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán. Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán saneados y por dondequiera que el torrente pase prosperará la vida. En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas, de medicina”.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (del Salmo 45)

R/ Un río alegra a la ciudad de Dios.

Dios es nuestro refugio y nuestra firmeza, quien en todo peligro nos socorre. Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los montes. /R

Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo hace santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde el alba. /R

Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel nuestra defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre la tierra. /R

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
(3, 9-11. 16-17)

Hermanos: Ustedes son la casa que Dios edifica. Yo, por mi parte, correspondiendo al don que Dios me ha concedido, como un buen arquitecto, he puesto los cimientos; pero es otro quien construye sobre ellos. Que cada uno se fije cómo va construyendo. Desde luego el único cimiento válido es Jesucristo y nadie puede poner otro distinto.

¿No saben acaso ustedes que son el templo de Dios y que e. Espíritu de Dios habita en ustedes? Quien destruye el templo de Dios, será destruido por Dios, porque el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo.

Palabra de Dios.

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según Juan
(2, 13-22)

Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”.

En este momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús le respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo, ¿y Tú lo vas a levantar en tres días?”

Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.

Palabra del Señor.

Nuestra Fraternidad de Fiesta



Paz y Bien Hermanos,

Para gloria y alabanza de la Santísima Trinidad, Yo Hermano Elmig Manuel Soto... fueron el inicio de las palabras que consagraron la vida de nuestro Hermano Fray Elmig de una manera perpetua a Cristo Jesús.

Fray Elmig, quien es natural del pueblo de Bayamón realizó sus votos perpetuos el pasado sábado 8 de noviembre en nuestro templo parroquial en Río Piedras. Rodeado de sus familiares, hermanos de la fraternida de la Vice Provincia de San Juan de Puerto Rico y la feligresía de nuestra parroquia agradecida.
Nuestro nuevo Hermano profeso mantendrá su trabajo apotólico en la Biblioteca de la Curia Vice Provincial, donde desde allí ayuda a sus hermanos frailes y a los necesitados de la comunidad.
Damos gracias a Dios por el regalo que han hecho los padres de Elmig a la Santa Iglesia. Rogamos a Dios que mantenga su fe firme ante las pruebas y continúe con el llamado que Dios le ha hecho.

sábado 1 de noviembre de 2008

XXXI Domingo del Tiempo Ordinario Conmemoración de todos los Fieles Difuntos

2 de noviembre de 2008

Primera Lectura
Lectura del libro de la Sabiduría (3, 1-9)

Las almas de los justos están en las manos de Dios y no los alcanzará ningún tormento. Los insensatos pensaban que los justos habían muerto, que su salida de este mundo era una desgracia y su salida de entre nosotros, una completa destrucción. Pero los justos están en paz.

La gente pensaba que sus sufrimientos eran un castigo, pero ellos esperaban confiadamente la inmortalidad. Después de breves sufrimientos recibirán una abundante recompensa, pues Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí. Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto agradable.

En el día del juicio brillarán los justos como chispas que se propagan en un cañaveral. Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor reinará eternamente sobre ellos.
Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos.

Palabra de Dios.

Salmo Responsorial (del Salmo 26)

R/ Espero ver la bondad del Señor.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida. ¿Quién podrá hacerme temblar? /R

Lo único que pido, lo único que busco es vivir en la casa del Señor toda la vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. /R

Oye, Señor, mi voz y mis clamores y tenme compasión. El corazón me dice que te busque y buscándote estoy. No rechaces con cólera a tu siervo. /R

La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. /R

Segunda Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3, 14-16)

Hermanos: nosotros estamos seguros de haber pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida y bien saben que ningún homicida tiene vida eterna.

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.
Palabra de Dios.

Evangelio
Lectura del Santo Evangelio según Mateo (25, 31-46)


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulo: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregados ante Él todas las naciones, y Él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cobritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’.

Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque tuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’.

Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y Él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna”.

Palabra del Señor.

Sobre el Diezmo (2/4)

Por su parte nuestro Señor Jesús alabó a aquellos que daban sin interés:

Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: "Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir". -Marcos 12,42-44

Otros textos son: Lucas 6, 38; Mateo 5, 38-42

En el resto del Nuevo Testamento no hay alusión directa al diezmo pero sí se habla del sostenimiento de la comunidad a las iglesias y a los apóstoles:

a) En la primera comunidad cristiana sus miembros entregaban sus bienes a los apóstoles para ayudar a los más necesitados: Hechos 2, 43-45
b) San Pablo es ayudado varias veces en sus necesidades y pide una colecta para los de Jerusalén: Filipenses 4, 16-20; 2 Corintios 8, 1-15

Meditación Dominical

Calendario en Agenda

  • Jueves, 18 - Misa en honor a la Virgen de la Providencia en el Santuario en Cupeu - 10:00am.
  • Miércoles, 18 de noviembre - Misa en Honor a la Virgen de la Povidencia - 7:00pm.
  • Todos los Sábados, Limpieza del Templo Parroquial, desde las 8:00am.
  • Todos los Jueves, Renovación Carismática, 7:000pm.
  • Todos los Jueves, Jueves Eucaristicos, 6:00pm.

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